Cuando me desperté eras las 8 y media de la tarde, ellas no
habían aparecido por casa aun; pero tampoco me habían llamado, ni me leían los
whatsapps… ¿Estaban desaparecidas?
Insistí con el teléfono hasta que conseguí que me diese la
señal, y así fue, al final Lola me cogió el teléfono.
-¿Natalia? – Dijo Lola con el teléfono en la oreja.
- Sí, soy yo. ¿Dónde andáis? – La dije yo un poco enfadada.
- Estamos en Barajas – Dijo Lola.
- ¿Y que hacéis en Barajas? – dije mientras me pareció haber
oído hablar a Claudia, Lucia y Paula por detrás.
- Nada, aquí que se iba un amigo mío fuera de España y la he
dicho a Paula que me acompañase a despedirme. – Dijo ella, mientras se ponía el
dedo índice en la boca para que las chicas se callasen…
- A bueno, es que me pareció haber oído las voces de las
chicas. – Dije yo.
Dejando un silencio dijo Lola: -¿Las chicas? Si las chicas
no vienen hasta mañana a medio día.
-Bueno habrán sido cosas mías – La dije yo. Bueno veniros ya
para casa que no tenéis llaves y me quiero ir a dormir. – La volví a decir sin
dejarla hablar a ella.
-Si Natalia… Ya vamos – Me dijo Lola.
Pasaron 5 minutos y oí el sonido del timbre (realmente ya no
estaban en Barajas, estaban de vuelta llegando a casa). Bajando las escaleras
grité: Ya Voooooooy!. Abrí y me encontré a Lucia delante y a Claudia detrás con
las maletas al lado.
-¿Me queréis decir que hacéis aquí? - Las dije yo un poco
paralizada.
-Queríamos darte una sorpresa JiJi. – Dijo Lucia muy
contenta.
- ¿Y cómo habéis venido? ¿Y las chicas? – Las dije un poco
más contenta
-Aquii!!!! – Gritaron Paula y Lola a la vez.
-Anda que no sois malas – las dije mientras abrazaba a las
pequeñajas (Lucia y Claudia, ya que son las más pequeñas).
-JAAJAJAAAJAA – Nos reímos todas.
-Bueno pasad, que no es mi casa, pero como aquí la dueña se
va por ahí… - Dije secándole la lengua a Paula.
Las ayudamos a deshacer las maletas y a organizarse un poco.
Lola se fue con Claudia; y yo me fui con Lucia, la ayude a sacar la ropa
mientras ella la iba guardando en el armario. Mientras tanto estuvimos hablando
un buen rato. Paula mientras preparó algo para cenar, la verdad las chicas después
del viaje tenían un poco de hambre. Después nos fuimos a dormir, ya tendríamos
tiempo de contarnos todo…
Por la mañana me desperté la primera, así que baje a la
cocina y nada más llegar puse la radio (un poco baja para que no se despertasen),
puse los 40, como siempre (me encantaba esa cadena, porque había mucha
variación de música y además ponían a los que se hacían llamar mis ídolos,
Pablo Alborán y Auryn). Preparándome el desayuno escuché el inicio de
‘Heartbreaker – Auryn’ y me puse a tatarearla al ritmo de la música. Estaba en
medio de la canción cuando apareció mi ‘hermana pequeña’ (Claudia), con una
sonrisa de oreja a oreja por la puerta.
-Buenos días feaa – me dijo ella tan maja mientras me daba
un beso en la mejilla.
- ¡Buenos días cielo! – La dije yo mientras me sentaba en la
mesa para desayunar.
A las chicas también les encantaba Auryn, básicamente porque
también son sus ídolos. Y les encantan tanto como a mí.
Cuando la canción se acabó nos pusimos a hablar un poco
mientras desayunábamos unos vasos de cola cao con algo para acompañarlo. Terminamos
de desayunar y nos fuimos a cambiar y en eso que nos cruzamos a las tres
dormilonas, que bajaban una media después que nosotras y ya eran las 11:05 h.
Las dijimos que desayunasen rápido que hoy teníamos que
hacer muchas cosas… Pasó otra hora aproximadamente y ya eran las 12,
pero ya estábamos todas listas.
Como eran las 12 y no teníamos nada que hacer nos fuimos a
el salón a hablar un poco de todo, de cómo nos iba todo y todas esas cosas que
se cuentan cuando un vuelve a estar con sus amigos de la infancia.. Cuando nos
dimos cuenta era la 1 y media, no teníamos nada preparado para comer así que
decidimos ir a comer a un restaurante del centro comercial más cercano.
Al llegar vimos un
Foster Hollywood y decidimos pasar allí a comer ya que a todas nos
gustaba ese restaurante. Al terminar, nos fuimos a dar una vuelta por el centro
comercial. Pasamos por delante de la bolera y decidimos entrar a divertirnos un
rato.
Nos pusimos a la cola y cuando nos tocó la señorita nos
preguntó los nombres y las tallas de pie (para darnos los zapatos, obviamente),
nos dijo que nos fuéramos a la pista 21, donde dio la casualidad que en la
pista de la izquierda había un grupo de 5 chicos. A simple vista por detrás
parecían monos, había 3 morenos y 2 rubios. Llegamos allí y eran ellos; Álvaro,
Blas, Carlos, Dani y David. Nuestros ídolos, nuestras vidas. ¿Casualidad?
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