miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 2. Contando las horas para verlas.

Cogí el teléfono del escritorio, y vi que ponía ‘Paula’ así que decidí cogerlo. No parecía muy contenta, al contrario, estaba un poco triste…

Natalia: ¿Paula? Estaba durmiendo.
Paula: Lo siento por despertarte. Pero tía, me ha llamado Claudia; me ha dicho que las han retrasado el viaje, que el tren no saldrá hasta dentro de dos días. Me ha dicho que Lucia ya está en su casa y que pasaran estas noches allí en Castellón.
Natalia: ¿Y no sabes los motivos, no las han dado explicaciones?
Paula: Que va, solo las han avisado de que se iba a cancelar el viaje con dirección a Madrid.
Natalia: Jo, pues qué pena… Tenía muchas ganas de verlas hoy.
Paula: Ya y yo; pero no pasa nada, en dos días estarán por aquí… Oye, si quieres te puedes venir para el chalet hoy mismo. Hoy me traslado allí, ya que mis padres se han ido esta mañana a las 8 y Tara (la perra) está sola.
Natalia: Vale, pues perfecto. Me ducho, me visto, desayuno, preparo la maleta, cojo lo necesario y voy para ya. – Dije mientras sacaba la maleta del armario.
Okey! Aquí te espero. Lola también está apunto de venir. – Dijo Paula.
Natalia: Adiós guapa! Ahora os veo. – Y la colgué para ponerme a preparar todo. Serian unas de las mejores vacaciones de verano.

Cuando terminé de preparar todo me dirigí a la puerta de casa, allí estaban mis padres.

Natalia: Mami, te echaré de menos. Pero algún día te vendré a ver de visita.
Madre de Natalia: Natalia, no te preocupes. Disfruta con las chicas que te lo mereces.
Padre de Natalia: Venga Natalia, nos tenemos que ir o llegarás tarde a casa de tus amigas.
Natalia: Si papá. – Le dije mientras le di un beso a mi madre en la mejilla, la echaría de menos estos meses. 

Cogimos el coche y nos dirigimos a casa de Paula; si, al chalet tan grande que tenía (aparte de la casa que tenía en pleno centro de Madrid).
Al llegar, que solo tardamos unos 15 minutos, estaban Paula y Lola sentadas en las escaleras que daban al pequeño jardín de la entrada. Al verme fuera, salieron a ayudarme con las cosas mientras yo me despedía de mi padre.
Cuando le di dos besos a mi padre nos metimos en la casa.

 Era muy grande. Tenía una planta subterránea que la usaban para comedor, tenía un baño y por donde también se podía salir al jardín grande con piscina; otra planta principal, donde estaba la cocina, un salón grande y un baño, ah, y donde había un recibidor muy espacioso con sillones. Si subías para arriba había 2 plantas más, con 3 dormitorios y un baño en cada una. Y también se me olvidaba que desde donde estaba la puerta principal podrías ir a dar a la piscina también, pero tenías que pasar por un pasillo al descubierto con árboles frutales por uno de los lados. 

Llevé las cosas a mi habitación y coloqué lo mío un poco. Mi habitación, bueno una de las habitaciones de invitados, era muy grande y espaciosa. (La mía se encontraba en la última planta junto a las habitaciones que serían de Lucía y Claudia). Con una cama doble, un armario que ocupaba toda una pared, un pequeño balcón donde podías ver el cielo por las noches…En fin, era preciosa.

Terminé de colocar mis cosas y me baje a la cocina de la planta principal, donde estaban Pau y Lola comiendo chocolate, como no. Nos encanta el chocolate! Me ofrecieron, pero yo dije que no, que había desayunado hace nada. Me estaba yendo cuando sonó mi móvil; era Lucia, así que pusimos el ‘manos libres’ y hablamos todas. Lucia tenía una buena noticia, nos dijo que habían conseguido adelantar el viaje un día antes, así que mañana a estas horas estarían viajando en avión; si, las salía un poco más caro, pero ellas también tenían ganas de vernos… Nos dijo que mañana sobre la hora de comer estarían aquí en Madrid aterrizando.

Me fui corriendo al salón, quería mirar el reloj para empezar a contar las horas que faltaban para verlas. En ese momento faltaban tan solo 24 horas. Estábamos todas super felices, mas contentas que nunca.


A la 2 de la tarde nos fuimos a un restaurante a comer, yo estaba un poco cansada así que después de comer las dije que me acercasen a casa con el coche, (ya que Lola tenia carne de conducir) que me iba a ir a echar un poco la siesta. Llego la hora de la cena y yo estaba preocupada, las chicas no me habían llamado, ni me respondían a los whatsapps, ¿estaban desaparecidas?

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