Cogí el teléfono del escritorio, y vi que ponía ‘Paula’ así
que decidí cogerlo. No parecía muy contenta, al contrario, estaba un poco
triste…
Natalia: ¿Paula? Estaba durmiendo.
Paula: Lo siento por despertarte. Pero tía, me ha llamado
Claudia; me ha dicho que las han retrasado el viaje, que el tren no saldrá
hasta dentro de dos días. Me ha dicho que Lucia ya está en su casa y que
pasaran estas noches allí en Castellón.
Natalia: ¿Y no sabes los motivos, no las han dado
explicaciones?
Paula: Que va, solo las han avisado de que se iba a cancelar
el viaje con dirección a Madrid.
Natalia: Jo, pues qué pena… Tenía muchas ganas de verlas
hoy.
Paula: Ya y yo; pero no pasa nada, en dos días estarán por
aquí… Oye, si quieres te puedes venir para el chalet hoy mismo. Hoy me traslado
allí, ya que mis padres se han ido esta mañana a las 8 y Tara (la perra) está
sola.
Natalia: Vale, pues perfecto. Me ducho, me visto, desayuno,
preparo la maleta, cojo lo necesario y voy para ya. – Dije mientras sacaba la
maleta del armario.
Okey! Aquí te espero. Lola también está apunto de venir. –
Dijo Paula.
Natalia: Adiós guapa! Ahora os veo. – Y la colgué para
ponerme a preparar todo. Serian unas de las mejores vacaciones de verano.
Cuando terminé de preparar todo me dirigí a la puerta de
casa, allí estaban mis padres.
Natalia: Mami, te echaré de menos. Pero algún día te vendré
a ver de visita.
Madre de Natalia: Natalia, no te preocupes. Disfruta con las
chicas que te lo mereces.
Padre de Natalia: Venga Natalia, nos tenemos que ir o
llegarás tarde a casa de tus amigas.
Natalia: Si papá. – Le dije mientras le di un beso a mi
madre en la mejilla, la echaría de menos estos meses.
Cogimos el coche y nos dirigimos a casa de Paula; si, al
chalet tan grande que tenía (aparte de la casa que tenía en pleno centro de
Madrid).
Al llegar, que solo tardamos unos 15 minutos, estaban Paula
y Lola sentadas en las escaleras que daban al pequeño jardín de la entrada. Al
verme fuera, salieron a ayudarme con las cosas mientras yo me despedía de mi
padre.
Cuando le di dos besos a mi padre nos metimos en la casa.
Era muy grande. Tenía
una planta subterránea que la usaban para comedor, tenía un baño y por donde
también se podía salir al jardín grande con piscina; otra planta principal,
donde estaba la cocina, un salón grande y un baño, ah, y donde había un
recibidor muy espacioso con sillones. Si subías para arriba había 2 plantas
más, con 3 dormitorios y un baño en cada una. Y también se me olvidaba que
desde donde estaba la puerta principal podrías ir a dar a la piscina también,
pero tenías que pasar por un pasillo al descubierto con árboles frutales por
uno de los lados.
Llevé las cosas a mi habitación y coloqué lo mío un poco. Mi
habitación, bueno una de las habitaciones de invitados, era muy grande y
espaciosa. (La mía se encontraba en la última planta junto a las habitaciones
que serían de Lucía y Claudia). Con una cama doble, un armario que ocupaba toda
una pared, un pequeño balcón donde podías ver el cielo por las noches…En fin,
era preciosa.
Terminé de colocar mis cosas y me baje a la cocina de la
planta principal, donde estaban Pau y Lola comiendo chocolate, como no. Nos
encanta el chocolate! Me ofrecieron, pero yo dije que no, que había desayunado
hace nada. Me estaba yendo cuando sonó mi móvil; era Lucia, así que pusimos el
‘manos libres’ y hablamos todas. Lucia tenía una buena noticia, nos dijo que
habían conseguido adelantar el viaje un día antes, así que mañana a estas horas
estarían viajando en avión; si, las salía un poco más caro, pero ellas también
tenían ganas de vernos… Nos dijo que mañana sobre la hora de comer estarían aquí en
Madrid aterrizando.
Me fui corriendo al salón, quería mirar el reloj para
empezar a contar las horas que faltaban para verlas. En ese momento faltaban
tan solo 24 horas. Estábamos todas super felices, mas contentas que nunca.
A la 2 de la tarde nos fuimos a un restaurante a comer, yo
estaba un poco cansada así que después de comer las dije que me acercasen a
casa con el coche, (ya que Lola tenia carne de conducir) que me iba a ir a
echar un poco la siesta. Llego la hora de la cena y yo estaba preocupada, las
chicas no me habían llamado, ni me respondían a los whatsapps, ¿estaban
desaparecidas?
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